Copo a copo

2 comentarios
Aunque ya haya llegado la primavera, nos os dejaré en ascuas y os contaré cómo fue el final del invierno. ¿Por dónde iba?... ¡Ah, sí, por las nevadas! A ver, sigamos...

Copo a copo siguió nevando, así que papá decidió llevarnos por segundo año a esquiar. Él esquía desde que es capaz de recordar y quiere que nosotros también aprendamos, así que cogimos las maletas, y con otras tres familias allá nos fuimos. En total éramos 16 equitativamente repartidos, 8 mayores y 8 niños, perfecto para pasarlo de miedo.

Este año fuimos a España, a Huesca, y básicamente estuvimos practicando y practicando eso del deslizamiento invernal hasta hartarnos. A mí me había gustado mucho eso de dejarme caer pista abajo el año pasado, pero no fue tan divertido como aquí porque Elena aún era una enana y sólo jugó con el trineo. En cambio, este año la mona se subió al carro y no sólo lo hizo bien, sino que la monitora la puso en el grupo de los mayores por lo bien que se le dio. Por eso fue tan divertido, porque siendo más es mejor.

Papá y mamá se tenían que turnar por Clara, que se quedaba gruñendo en una guardería unas horas, pero también nos gustó mucho poder estar los cuatro disfrutando de la nieve algunos ratos. Ahí va una foto para que nos veáis, bien equipados y listos para lanzarnos.


Bajamos un montón de pistas. ¿Veis en la siguiente foto la pista del fondo, esa que está peladilla en la cumbre? Pues esa también la bajamos.



Por las tardes lo seguíamos pasando bien porque dimos con un hotel en el que con gusto nos habríamos quedado a vivir. Después de esquiar nos dábamos una ducha, nos poníamos ropa cómoda y nos relajábamos jugando tranquilos. Y después... ¡nos íbamos con Elena, la animadora!, que nos ponía a tirar dardos, a dibujar, nos pintaba la cara... lo que hiciera falta, hasta la cena, y después de cenar nos preparaba una minidisco donde bailábamos como locos. Después había juegos de preguntas, un bingo... e incluso hubo una fiesta de carnaval con concurso de disfraces. ¿Entendéis ahora por qué nos habríamos quedado en ese hotel de por vida?

Ahí estamos: Gonzrácula y Maripelena
































En estas otras ahí nos podéis ver dándolo todo en la pista de baile. Elena es la de coletas con pantalón azul y camiseta blanca, y yo estoy en la segunda foto a la izquierda con una camiseta gris.





























Y aquí en el concurso de disfraces: yo ataviado como el superhéroe favorito de mi madre, El Zorro, y Elena de lo que es, una brujilla. Creo que si pincháis en las fotos las podéis ver más grandes.


































También Elena la animadora nos preparó unos diplomas de esquí, que recogimos en medio de un montón de aplausos y bajo la mirada llorosa y emocionada de mi madre. ¡Hay que ver qué tontina se pone con estas cosas la mujer!





Y así de bien lo pasamos a la vez que aprendimos a esquiar lo suficiente como para poder disfrutar de las bajadas (a pesar de alguna que otra caída). Este vídeo lo grabó mamá antes de que Elena se envalentonase por enésima vez y se escapase montaña abajo ella sola. Menos mal que papá echó a volar y la cazó, pero bien abajo. Mirad el resultado de nuestros esfuerzos, a ver qué os parece (se mueve un poco, pero es que a mamá no le resultaba fácil esquiar y grabar al mismo tiempo). Elena va con pantalón negro, anorak rosa y casco rojo, y yo voy todo de rojo con casco negro:



video


La que no sé si estará tan contenta cuando lo vea es Clara, pues en el encabezamiento de su diploma ponía "a la más trasto del hotel".


Hace un tiempo...

1 comentarios
Hace un tiempo... ya mucho tiempo que no escribimos nada aquí, en este diario particular nuestro, pero es que a la mecanógrafa le falta tiempo para ponerse a su tarea. Nos da excusas y más excusas, menos mal que hemos conseguido que se vuelva a sentar delante del ordenador.

También hace un tiempo... esta vez de otro tipo. La ola siberiana nos está dejando básicamente helados, ya que de día hace muuuucho frío, dice mi madre que no recordaba haber pasado estas temperaturas durante el día más que cuando estuvo en Rusia. Cuando nos montamos en el coche mamá siempre nos dice la temperatura que hay. Hace unos meses nos decía que estábamos a 18º, luego iba bajando a 10º, a 5º... y ahora nos dice que hay MENOS 11º. ¿Cómo puede haber MENOS 11º? A mí no me salen las cuentas, esos números no los conozco. Lo que sí sé es que hace muuuucho frío.

También ha nevado mucho y nosotros hemos salido a jugar con la nieve. A mi hermana Elena le enfada mucho que le tire bolas de nieve, no sé por qué, ¿será quizá porque siempre apunto a la cara?




















A Clara lo de la nieve le ha pillado de sorpresa, ya que nunca había visto nevar. El primer día miraba para arriba como no dando crédito, muy callada, alucinada. Pero en seguida se ha acostumbrado y parece que le gusta. De hecho, ha aprendido muy rápido a tirar bolas de nieve.




































A mí me gusta mucho esto de la nieve, aunque cuesta un poco de trabajo ir en bici.



En fin, mientras esperamos a que llegue la primavera, aquí seguimos pasándolo bomba.







¡El cuarto!

0 comentarios
Hola a todos:

Esta vez me toca a mí, Elena, dar una noticia que es muy, muy importante, ¡bueno!, importantísima. ¿Os lo imagináis? Mirad bien el título, miradlo bien. ¡El cuarto!


Bueno, seguro que muuuuuuuchos lo habéis adivinado (y muchos otros os habréis llevado el susto del siglo): el pasado mes de mayo celebré mi cuarto cumpleaños, ¡ya tengo cuatro años! Creía que ese momento no iba a llegar nunca, y mi madre más, que tiene mucha prisa porque lleguemos todos a tener 7 u 8 años, no sé por qué.

Sé que hemos tardado mucho en contarlo, pero es que mi padre tiene secuestradas las fotos en su despacho y mamá no tenía ninguna chula que enseñar.

Tuve mucha suerte porque hizo un día muy soleado y pudimos celebrarlo al aire libre, en un parque. Vinieron un montón de niños, prácticamente todos los de mi clase. La lista de regalos... en fin, pues estuvo genial: un patinete, barbies (aunque a mi madre le espanten), juegos de manualidades...

En fin, os lo voy a enseñar con unas cuantas fotos, para que veáis hasta la tarta. Mamá me hizo una tarta chulísima con Blancanieves y los enanitos:



























Pero lo que más me gusta de tener cuatro años es que por fin estoy en el Grupo 1, y eso quiere decir que voy a aprender a leer y... ¡tachán!, que ya tengo deberes. ¡Con las ganas que tenía!



He estado en el hospital

2 comentarios
He estado en el hospital. Sí, creedlo, es cierto. El miércoles pasado me tiré allí toda la mañana, ahora os cuento por qué, pero antes os diré que eso de los hospitales no parece tan malo como yo creía, desde luego que volvería todos los días.

En Leiden hay un hospital universitario muy grande y muy importante, uno de los mejores de Holanda, y se llama LUMC, pero lo que mucha gente no sabe es que dentro del LUMC hay un hospital más pequeñín que se llama el Teddy Bear Hospital (hospital del osito de peluche) y que sirve para que los niños aprendamos qué hacen los médicos aquí.

Al llegar nos recibió muy atento la mandamás del hospital, que se había puesto guapa para la ocasión, y que se quedó muy sorprendida ante la avalancha de enfermos.



Los enfermos eran nuestros muñecos. Cada uno de nosotros tuvo que llevar un peluche, y yo claro, llevé mi preferido, mi lobo. Nos pusieron una bata, guantes, gorro y mascarilla y nos pusimos a trabajar.




Para empezar nos montaron con nuestros peluches-pacientes en una camilla para entrar corriendo a urgencias.


video



Después hablamos con un médico para estudiar el diagnóstico y anotar datos sobre el paciente, como sus medidas, su peso...(los médicos son estudiantes de Medicina, por lo que supo mi madre más tarde).







A continuación les hicimos una radiografía y procedimos a la cura, a ponerles tiritas, vendas o ambas cosas.




















Previamente nos habían enseñado a ponerles una anestesia, a extraerles sangre, etc., y ya por último fuimos a la farmacia a por medicinas. Además nos invitaron a una bebida y dulces.



Ya nos íbamos cuando la mascota del hospital, que nos estaba acompañando, nos propuso hacer una carrera, pero la pobre se cayó al suelo. Nos quedamos todos pasmados, y más aún cuando... ¡llegó una ambulancia con la sirena y todo! ¡Cómo nos moló a todos! Entonces salió un médico y nos enseñó cómo curar a la pobre osa.



En fin, que ojalá todas las visitas al hospital fueran como ésta.




Estoy...

4 comentarios
...¡castigada!



NO VOY A HACER MÁS DECLARACIONES

Elena

El notición

1 comentarios
¡Esto es demasiado, esto es demasiado! - corretea mi madre por casa, escaleras arriba, escaleras abajo, protestando y quejándose de que con tanto enano en casa no tiene tiempo ni para actualizar el blog, pero... ¡para eso estamos nosotros! Porque a este paso, si le dejamos esta tarea a ella, pondremos cuatro noticias anuales, una por cada estación del año. Y si me apuráis, pues serán dos noticias anuales, porque aquí ni hay casi verano ni otoño.

En fin, como esta vez nos hemos retrasado tanto en la actualización, voy a hacer un "pupurrí" de noticias.

Una gran noticia es que mi hermana Elena ya va al cole. Está en el Grupo 0 y está feliz de la vida con sus amigos. Su mejor amiga ya fue escogida el primer día (se escogieron mutuamente y no se han vuelto a separar), se llama Laurianne, aunque también es muy colega de Jasmine y Diana. Dicen las profesoras que es una niña adorable (ja, ja, insensatas), que le gusta participar en todo y que es muy buena y tranquilita. Ahí os la pongo en la fiesta de Halloween. A ver si encontráis a la bruja de mi hermana:


Por mi parte yo ya estoy en el Grupo 2, lo cual significa que... ¡ya estoy en el piso de arriba!, donde están las clases de los mayores, y que ya leo y escribo bastante bien. Atrás quedaron los tiempos de los graffitti en las sillas del comedor y las pintadas en la pared. Ahora tengo cuadernos repartidos por toda la casa y dejo notas en cualquier lado, especialmente de las que le gustan a mi madre (obviad las faltas de ortografía, por favor, aún soy principiante y me lío un poco con los dos idiomas):



También este otoño han empezado para mí las actividades extraescolares, véase:
Los viernes fútbol. Bueno, esta foto es de cuando aún hacía calorcito, el resto del invierno entrenábamos con gorro, forro polar y guantes:







































Y los lunes natación. En Holanda es obligatorio que los niños aprendan a nadar por si acaso a alguno se le ocurre acercarse más de la cuenta a un canal, por eso nos van metiendo en la piscina cada vez con más ropa, hasta que para sacar el último diploma te meten hasta con abrigo y botas. El que sale, lo consigue. Mi monitora se llama Kimberly y me gusta mucho.




Otra gran noticia fue la esperada visita del Ratón Pérez, con el que hice un trato. Le pedí que sólo esta vez (ya que se iba a llevar dos dientes en lugar de uno, ya que perdí dos el mismo día), me trajera un garfio para mi disfraz en lugar de una moneda.



He decidido que voy a ser pirata de mayor, y estoy opositando para ello. Por eso no podía seguir sin garfio, pero es que se me rompen todos. Esta temporada he estado practicando lo de hacer prisioneros. Con las presas fáciles por ahora no tengo problema:



Este invierno también vino Sinterklaas, pero esta vez me monté en su barco con los niños de mi colegio. Elena aún no puede hacer esta excursión, había que tener 4 años. Nos dio un paseo por los canales, y luego mamá nos llevó a su casa, que está en el centro de la ciudad. Vimos su habitación, su baño, su salón..., y tuvimos un bis a bis con él para pedirle que no se olvidara de que este año tenía que traer también un regalo para Clara.





En definitiva estas son las noticias más importantes hasta ahora, aunque me he guardado para el final EL NOTICIÓN: Clara ya camina. Ahí va, que lo disfrutéis.



video

Ida y vuelta, por favor

0 comentarios
Con la cara renovada volvemos al ataque con este blog que gana cada vez más asiduos lectores. Gracias a todos por vuestro tiempo.

Ya estamos en octubre, y aunque os cueste creerlo llevamos en el cole un mes y medio. Yo ya estoy en el grupo 2, que sería como 1º en España, y Elena está en el grupo 0, que sería como infantil de tres años. Ya ha pasado mucho desde que pusimos la última noticia, pero las novedades han sido pocas porque este año hemos hecho lo mismo que el año pasado: ir a Castrillo de vacaciones. Como papá no tenía muchas vacaciones, no hemos pensado en ir a otros sitios, porque... ¿dónde podríamos estar mejor? Resulta curioso, pero aunque siempre hagamos lo mismo, cada verano es diferente e igual de divertido que el anterior.

Así, y después de solventar asuntos pendientes como la piñata de Elena (al final celebramos su cumple en Holanda con piñata incluída), nos pusimos rumbo a España para enseñarle a Clara lo que se hace en Castrillo en verano, y la pobrecita no salía de su asombro:


Y no salía de su asombro porque el paquete estival incluye actividades como:




Siestas a la bartola en la mejor tumbona de la casa











Paseos en bici a toda pastilla















Bañitos en la pisci con los primos
















Un paseíto en el caballo de tío Álvaro a la caída del sol











Un ratito para el deporte. Este año ya he conducido una moto yo solito por el campo, y he hecho alguna pequeña excursión con papá.






También hemos participado en las fiestas de Castrillo, claro, primero vistiéndonos de maragatos y después participando en los juegos infantiles, que cada verano vienen acompañados por una chocolatada con pan y mantecadas "para flipar" de lo buena que está.




















Este verano también tuvimos una visita muy especial: el tío Manolo. Tenéis que saber que esta es una visita especial porque nuestro tío Manolo es violinista, y no sólo nos dio un concierto privado mientras merendábamos, sino que además nos dejó probar eso de tocar el violín, que parece tan fácil y en realidad es tan difícil. Tío Manolo, nos dejaste pasmados.


























Sin embargo, aunque lo pasemos tan bien al final siempre volvemos a Holanda porque Castrillo siempre estará ahí esperándonos, pero es que aquí también tenemos muy buenos amigos.


Así que, ya de vuelta y desde los pies de un molino, os mandamos un beso muy fuerte a todos. Hasta la próxima.